Febrero 25, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Domingo 27 de Noviembre de 2022

Domingo primero de Adviento
Salterio I
Color: morado

INTRODUCCIÓN

Hoy comienza un nuevo año litúrgico, y lo hacemos preparando la Navidad con el tiempo de Adviento. Este tiempo es especial pues, junto con preparar la fiesta navideña, nos anuncia la proximidad del fin de año, el término de los estudios, las cercanas vacaciones… Son muchos sentimientos los que brotan en estos días en nosotros, pero hay uno que es el más propio del Adviento, y que nos viene muy bien: la esperanza. ¿Cómo renovar la esperanza en medio de las dificultades cotidianas? El Señor que viene es la respuesta. 

Este primer domingo de Adviento, el tema concreto será la invitación a “despertar”. Es una consigna que se ha tomado la crisis social que vivimos. La liturgia no se refiere a eso. La segunda lectura hablará directamente del “despertar del sueño” a la salvación que el Señor nos ofrece, una invitación a pasar de la oscuridad de la noche a la luz del día nuevo. El evangelio recurre a la época de Noé, donde mientras este construía un Arca para la salvación la gente comía, dormía, se casaba y continuaba con su vida cotidiana sin darse cuenta de nada. Todos los textos que hablan de ceguera en el evangelio apuntan a esto mismo: el hombre vive sin percatarse de las cosas verdaderamente importantes, adormecido por el individualismo, el materialismo y el bienestar. Rápidamente tendemos a acomodarnos y dejar pasar la vida sin tomar el peso a lo que verdaderamente trasciende. 

La urgencia de este despertar que plantea el evangelio no es por la inminencia de la muerte, sino por la urgencia por vivir de verdad. Cuando habla de la llegada del ladrón por la noche no se refiere a que vamos a morir y nos encontraremos con un Dios al cual debemos rendir y cumplir. Más bien se refiere a un Señor que constantemente se nos hace el encontradizo, que camina a nuestro lado en los seres que amamos y especialmente en el más pobre. Pero para reconocerlo hay que estar despiertos y atentos. El mundo nos suele anestesiar y nos enceguece respecto a la importancia del otro en nuestra vida. La sociedad fomenta el arreglártelas por ti mismo y caminar solo por la vida, sin ayuda de nadie. Despertar a Cristo es aprender a mirar al otro como hermano y entender que hay que caminar juntos. 

Nos encontraremos con el Señor al final de los tiempos y al final de nuestra vida. El Señor también vendrá en las fiestas navideñas que celebraremos. Pero el evangelio de hoy nos invita a vivir atentos y despiertos porque el Señor viene constantemente a nosotros y nos invita a transformar nuestra vida y nuestra sociedad. 

Que este Adviento sea un tiempo especial de conversión para todos. Que despertemos de la somnolencia de la sociedad y descubramos en el amor y el servicio al otro el sentido más pleno de nuestra vida. Que estemos atentos al Señor que viene.

Antífona de entrada Sal 24, 1-3 

A ti, Señor, elevo mi alma; Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. Que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí, mis enemigos. Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse. 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, te rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino de los cielos junto a Él. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios.

Lectura del libro de Isaías   2, 1-5

Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:

Sucederá al fin de los tiempos, que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella y acudirán pueblos numerosos, que dirán:

¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob!

Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas

Porque de Sión saldrá la Ley, y, de Jerusalén, la palabra del Señor. Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas.

No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!

SALMO RESPONSORIAL 121, 1-2. 4-9

R/Vamos con alegría a la Casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén.

Allí suben las tribus, las tribus del Señor para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. 

Auguren la paz a Jerusalén: ¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!

Por amor a mis hermanos y amigos, diré: La paz esté contigo. Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad. 

SEGUNDA LECTURA

La salvación está cerca de nosotros.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 13, 11-14a

Hermanos:

Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de que se despierten, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz. Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni envidias. Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Sal 84, 8

Aleluya.

¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Aleluya.

EVANGELIO

Estén prevenidos y preparados.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   24, 37-44

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé. En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos, hermanos, al Señor y pidámosle confiadamente que despierte su poder y venga a salvarnos:

Para que los fieles despierten del sueño de sus indolencias y reciban con alegría la salvación que se acerca, roguemos al Señor.

Para que se afiance la paz en el mundo, y las riquezas de la creación se transformen en instrumento de progreso y bienestar para todos los hombres, roguemos al Señor.

Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libre al mundo de sus males, roguemos al Señor.

Para que nosotros mismos vivamos siempre alertas sin que las preocupaciones de la vida nos impidan mantenernos en pie cuando llegue el Hijo del hombre, roguemos al Señor.

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