Junio 13, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Domingo 30 de Julio de 2023

Domingo decimoséptimo del tiempo ordinario
Salterio IV
Color: verde

INTRODUCCIÓN

Jesús parangonando el reino de Dios a un tesoro, nos presenta a un hombre feliz que ha descubierto un tesoro, y que está dispuesto a deshacerse de todo para poder obtenerlo. 

En la otra parábola el reino es una perla preciosa, que un mercader adquiere vendiendo todo lo que tiene. Estos dos personajes han demostrado ser lo suficientemente sabios para saber hacer la elección más ventajosa. El tesoro que la gracia de Dios nos abre es tan grande, que vale la pena sacrificar cualquier cosa por ella. Y así enriquecerse de los bienes superiores y no vivir en el sinsentido. 

La tercera parábola nos presenta el reino de los cielos como una red, que captura buenos y malos, pero estos últimos si no cambian sufrirán el juicio divino. 

Estas parábolas del reino, nos ayudan a estar atentos y a poner nuestra mirada en aquello que es verdaderamente importante, dejar lo innecesario y optar por aquello que es verdadero y fundamental en nuestra vida. 

La fidelidad a Dios se transforma en la felicidad del hombre sabio que encuentra el tesoro de su vida. Las parábolas del reino, son la alegría de aquel que se convierte y opta por Jesús. En la eucaristía que celebramos domingo a domingo el Señor nos va ayudando a descubrir lo verdaderamente importante y a deshacernos de todo aquello que se transforma en carga inútil y que nos impide descubrir las perlas preciosas, los tesoros y ser los hombres y mujeres que el reino necesita.

Antífona de entrada Cf. Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. El dará poder y fortaleza a su pueblo. 

Gloria

ORACIÓN COLECTA 

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Has pedido discernimiento.

Lectura del primer libro de los Reyes  3, 5-6a. 7-12

El Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Y le dijo: Pídeme lo que quieras.

Salomón respondió: Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que Tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?

Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y le dijo: Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, Yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.

SALMO RESPONSORIAL   118, 57. 72. 76-77. 127-130

R/. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

El Señor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata.

Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría.

Yo amo tus mandamientos y los prefiero al oro más fino. Por eso me guío por tus preceptos y aborrezco todo camino engañoso.

Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante.

SEGUNDA LECTURA

Nos predestinó a reproducir la imagen de su Hijo.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma   8, 28-30

Hermanos:

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que Él llamó según su designio.

En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que Él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Cf. Mt 11, 25

Aleluya.

Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO

Vende todo lo que posee y compra el campo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo  13, 44-52

Jesús dijo a la multitud:

El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

¿Comprendieron todo esto?

, le respondieron.

Entonces agregó: Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.

Credo

Oración de los fieles

Pidamos, hermanos, el auxilio del Espíritu Santo, para que inspire nuestras oraciones y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo:

Para los que empiezan a conocer a Cristo y desean la gracia del bautismo y para los que preparan el bautismo de sus hijos, pidamos el favor de Dios todopoderoso.

Para nuestra ciudad, para todos los que habitan en ella, y para todos los pueblos y naciones, pidamos al Señor paz y prosperidad abundantes.

Para los que persiguen a la Iglesia y para los pecadores que viven intranquilos, pidamos la luz del Espíritu y la gracia de la conversión.

Por los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, pidamos al Señor que nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el reino de su Hijo.

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