Junio 13, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Domingo 03 de Septiembre de 2023

Domingo vigesimosegundo del tiempo ordinario
Salterio II
Color: verde

INTRODUCCIÓN

El llamado y elección de Jeremías siempre ha sido un modelo para nosotros. Dios llama para ser obedecido. Dios llama para ser servido, aunque el servicio y el llamado sean a costa de nuestra fama, de nuestra tranquilidad, de nuestra vida. El llamado del Señor es para algo, conlleva una misión, la del profeta Jeremías es complicada. El profeta para ser fiel al Señor debe anunciar y también debe denunciar lo que no está bien de acuerdo con el plan de Dios.

Nuestra vida es valiosa, Jesús la ha rescatado para Dios, por eso el apóstol nos invita a entregarla como “ofrenda viva”, agradable y permanente; este es el culto que Dios quiere, una vida de acuerdo a sus planes y no de acuerdo a los planes del mundo o tiempo presente.

Por eso, para ser ofrenda agradable es necesario un cambio profundo, una nueva manera de vivir, de pensar, una conversión reconociendo la presencia de Dios en todo, para que el mundo crea que Dios existe. 

Los entusiasmos pasajeros no sirven para anunciar, para predicar, solo entorpecen la evangelización. El entusiasmo comprometido vitalmente es eficaz y es productivo.

Pedro frente al entusiasmo por su reconocimiento del Cristo, no comprende el verdadero plan de Dios, la muerte del Cristo, y no soporta el destino del Mesías oponiéndose al plan de Dios. ¿Cuántas veces somos más, un obstáculo al plan de Dios, que facilitadores?

Por eso nuestra vida, nuestro testimonio muchas veces no está de acuerdo al llamado de Dios, aceptamos lo fácil y grandioso; sin embargo, lo difícil, la cruz, no somos capaces de cargarla, menos dar la vida por este Dios hecho hombre que nos ha rescatado con su sangre. Nuestra vida tiene un sentido en el llamado que el Señor nos ha hecho de una vez y para siempre, seamos consecuentes y coherentes a esta vocación.

Antífona de entrada             Cf. Sal 85, 3. 5 

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan. 

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La palabra del Señor es para mí oprobio.

Lectura del libro de Jeremías    20, 7-9

¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy  motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí. Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: ¡Violencia, devastación! Porque la palabra del Señor es para mí aprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre. Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.

SALMO RESPONSORIAL   62, 2-6. 8-9

R/. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, Tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios.

Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene.

SEGUNDA LECTURA

Ofrézcanse ustedes mismos como una víctima viva.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma   12, 1-2

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.

No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

EVANGELIO

El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   16, 21-27

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.

Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: ¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

CREDO

ORACIÓN DE LOS FIELES

Pidamos, hermanos, al Señor que incline su oído hacia el pueblo que le suplica:

Tengamos presente, hermanos, en nuestras oraciones a la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad.

Oremos también por los pecadores, por los encarcelados, por los enfermos y por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor los proteja, los libere, les devuelva la salud y los consuele.

Oremos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos.

Pidamos también por los que nos disponemos a celebrar la Eucaristía, para que el Señor perdone las culpas de los que vamos a participar de sus sacramentos, otorgue sus premios a los que ejercerán los diversos ministerios y dé la salvación a todos aquellos por los que ofrecemos nuestro sacrificio.

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