Julio 22, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Domingo 24 de Diciembre de 2023

Domingo cuarto de Adviento

Salterio IV

Color: morado

INTRODUCCIÓN

David manifestó al profeta Natán el propósito de construir un templo digno de Dios. Dios lo rechazó y le hace al rey una impredecible promesa. Será Él, el Señor, quien construirá a David una casa, asegurándole la gloria y el honor de un descendiente al cual le será destinado un trono eterno. La promesa se cumplirá cuando el Ángel Gabriel anuncia a la Virgen María el nacimiento de Jesús, cuyo reino no tendrá fin, porque no será un reino humano ni terreno. Cristo fundará el reino de Dios, el Reino de la gracia para la humanidad de todos los siglos que obedeciendo a la fe encontrará salvación.

La Virgen María, que acoge el mensaje del Ángel con fe y abandono total al Señor, es el modelo de la Iglesia que acoge, celebra y vive los divinos misterios conformándose en todo a la voluntad de su Señor. La celebración de la Eucaristía, misterio de fe, nos debe encontrar dispuestos a acoger el Cuerpo de Cristo, alimento de vida eterna y los beneficios espirituales de la inmolación de Jesús sobre el Calvario. No se puede ser solamente espectadores pasivos de Belén y el Calvario.

Antífona de entrada  Cf. Is 45, 8 

Envíen los cielos el rocío de lo alto, y las nubes derramen la justicia. Ábrase la tierra y brote el Salvador. 

ORACIÓN COLECTA 

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del Ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, a la gloria de la resurrección. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El reino de David durará eternamente delante del Señor.

Lectura del segundo libro de Samuel   7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán:

Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña.

Natán respondió al rey:

Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo.

Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos:

Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que Yo la habite?

Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.

Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que Él mismo te hará una casa.

Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo.

Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre.

SALMO RESPONSORIAL   88, 2-5. 27. 29

R/Cantaré eternamente el amor del Señor.

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones.

Él me dirá: Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él.

SEGUNDA LECTURA

El misterio guardado en secreto desde la eternidad ahora se ha manifestado.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma  16, 25-27

Hermanos:

¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Éste es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Lc 1, 38

Aleluya.

Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra.  Aleluya.

EVANGELIO

Concebirás y darás a luz un hijo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   1, 26-38

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:

¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Ángel le dijo:

No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.

María dijo al Ángel:

¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?

El Ángel le respondió:

El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.

María dijo entonces:

Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra.

Y el Ángel se alejó.

Credo

Oración de los fieles

Pidamos, hermanos, el auxilio del Señor, para que, apiadado del pobre y del indigente, venga a salvar al mundo de sus males:

Para que todos los fieles se dispongan a recibir a Cristo como lo recibió María y como ella conserven sus palabras en el corazón, roguemos al Señor.

Para que aquellos hermanos nuestros que han abandonado las prácticas cristianas pero acudirán a la iglesia en las próximas fiestas de Navidad descubran la buena noticia del Evangelio, no como un rayo fugaz en la noche, sino como luz permanente que ilumina y alegra toda la vida, roguemos al Señor.

Para que las fiestas del nacimiento del Señor alejen las tinieblas de quienes viven sumergidos en dudas e incertidumbres y colmen los deseos de quienes se sienten descorazonados y tristes, roguemos al Señor.

Para que el nacimiento de Cristo nos ayude a renunciar a los deseos mundanos y a vivir sobria y honradamente esperando la aparición definitiva del Señor, roguemos al Señor.

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