Abril 16, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Martes 19 de Marzo de 2024

Martes de la quinta semana de Cuaresma
San José, Esposo de la Virgen María 
Solemnidad 
Color: blanco

San José, esposo de María, tuvo la misión de “cuidar a Jesús haciendo las veces de padre” (Prefacio). Pero el Señor quiso que el jefe de la Santa Familia de Nazaret continuara cumpliendo esa misma tarea en la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo. Si María es la Madre de la Iglesia, San José es su Protector.

Se lo considera como abogado de la buena muerte, modelo del mundo del trabajo, maestro de vida interior y patrono de la iglesia Universal.

La celebración de su fiesta, el 19 de marzo, aparece hacia el siglo IX, pero en Oriente se celebraba ya desde el siglo V, en diversas fechas.

Antífona de entrada       Cf. Lc 12, 42 

Éste es el servidor fiel y prudente, a quien el Señor ha puesto al frente de su familia. 

Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que pusiste bajo la fiel custodia de san José los comienzos de la salvación humana, te pedimos que, por su intercesión, la Iglesia pueda llevarla a su plenitud. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Lectura del segundo Libro de Samuel   7, 4-5a. 12-14a. 16

La palabra del Señor llegó al profeta Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: Cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y Yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

SALMO RESPONSORIAL    88, 2-5, 27. 29.

R/. Su descendencia permanecerá para siempre.

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él.

SEGUNDA LECTURA

Esperando contra toda esperanza, creyó.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma   4, 13. 16-18. 22

Hermanos: 

La promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham  a su posteridad, no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe. 

Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. Porque él es nuestro padre común como dice la Escritura: “Te he constituido padre de muchas naciones”. Abraham es nuestro padre a los ojos de Aquél en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.

Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: “Así será tu descendencia”. Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.

EVANGELIO

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO   Sal. 83, 5.

¡Felices los que habitan en tu Casa, Señor, y te alaban sin cesar!

EVANGELIO

José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   1, 16. 18-21. 24a

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Éste fue el origen de Jesucristo:

María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo, no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de sus pecados”.

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado.

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