Junio 14, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Martes 16 de Enero de 2024

Martes de la segunda semana del tiempo ordinario

Por los enfermos

Propuesta celebrativa

Color: verde

Antífona de entrada             Sal 6, 3-4 

Ten piedad de mí, Señor, porque me faltan las fuerzas; sáname, porque mis huesos se estremecen, y mi alma está atormentada. 

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo unigénito llevara sobre sí nuestras debilidades para manifestar el valor de la enfermedad soportada pacientemente, escucha nuestros ruegos por nuestros hermanos enfermos y cuantos sufren el dolor, la aflicción o la enfermedad; concédeles la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que Cristo proclamó bienaventurados, y saber que están unidos a su Pasión para la salvación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Samuel ungió a David en presencia de sus hermanos, y el espíritu del Señor descendió sobre David.

Lectura del primer libro de Samuel 16, 1-13

El Señor dijo a Samuel: “¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si Yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte!  Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey”.

Samuel respondió: “¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará”.

Pero el Señor replicó: “Llevarás contigo una ternera y dirás: “Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor”. Invitarás a Jesé al sacrificio, y Yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que Yo te diga”.

Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: “¿Vienes en son de paz, vidente?”

“Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio”. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.

Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: “Seguro que el Señor tiene ante Él a su ungido”. Pero el Señor dijo a Samuel: “No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque Yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón”.

Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: “Tampoco a éste ha elegido el Señor”. Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: “Tampoco a éste ha elegido el Señor”.

Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: “El Señor no ha elegido a ninguno de éstos”.

Entonces Samuel preguntó a Jesé: “¿Están aquí todos los muchachos?” Él respondió: “Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño”. Samuel dijo a Jesé: “Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí”.

Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque es éste”.

Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.

SALMO RESPONSORIAL 88, 20-22. 27-28

R/. Encontré a David, mi servidor

Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: “Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. 

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra”. 

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

EVANGELIO

El sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 2, 23-28

Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: “¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”

Él les respondió: “¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?”

Y agregó: “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.

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