Mayo 19, 2024

Parroquia Nuestra Señora de la Buena Esperanza

Santuario San Sebastian de Panimavida

Eucaristía del Miércoles 17 de Enero de 2024

Miércoles de la segunda semana del tiempo ordinario
San Antonio, abad
Memoria obligatoria 
Color: blanco

Antonio, el preclaro padre de los monjes, nació en Egipto alrededor del año 250. A la edad de 20 años, habiendo leído en el Evangelio: “Si quieres ser perfecto, ve, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y luego, ven y sígueme”, se retiró al desierto donde llevó, durante casi un siglo, una vida de austeridad, como vía de acceso a la intimidad del Dios vivo. Muchos otros, siguiendo su ejemplo, se retiraron con él, que se convirtió entonces en el abad de una comunidad.

Trabajó por el bien de la Iglesia, manteniendo la fe de muchos cristianos durante la persecución de Diocleciano y ayudando a san Atanasio contra los arrianos. Murió en el año 356.

Antífona de entrada             Cf. Sal 91, 13-14 

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano; trasplantado en la casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios. 

ORACIÓN COLECTA

Dios y Señor nuestro, que otorgaste al abad san Antonio la gracia de servirte en el desierto con una vida admirable; concédenos, por su intercesión, que renunciando a nosotros mismos, te amemos siempre y sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

David venció al filisteo con la honda y una piedra.

Lectura del primer libro de Samuel 17, 1a. 2a. 4a. 8. 32-33. 37. 40-51

Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos.

Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat. Se detuvo y gritó a las filas de Israel: “¿Para qué salen a presentar batalla? ¿No soy yo el Filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan a un hombre y que baje a enfrentarme”.

David dijo a Saúl: “No hay que desanimarse a causa de ése; tu servidor irá a luchar contra el filisteo”.

Pero Saúl respondió a David: “Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud”.

Y David añadió: “El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo”.

Entonces Saúl dijo a David: “Ve, y que el Señor esté contigo”.

Luego David tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo.

El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero.  Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo desprecio, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. Entonces dijo a David: “¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?” Y maldijo a David invocando a sus dioses.

Luego le dijo: “Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo”.

David replicó al filisteo: “Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza.  Porque ésta es una guerra del Señor, y Él los entregará en nuestras manos”.

Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, éste enfiló velozmente en dirección al filisteo. En seguida metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.

David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza.

Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

SALMO RESPONSORIAL 143, 1-2. 9-10

R/. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha. 

Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; Él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. 

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, porque Tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. 

EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Mt 4, 23

Aleluya.

Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya.

EVANGELIO

¿Está permitido en sábado salvar una vida o perderla?

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 1-6

Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”.

Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”

Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él.

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